Quinientas.

Quinientas veces gracias.

Once de marzo de dos mil catorce. Veintidós y veinticuatro de la noche. Justo en ese momento publicabamos la primera entrada de este, nuestro sitio. “Como proteger tu bandeja de Gmail de los correos de Google+”. Cómo protegernos a nosotros de lo que nos esperaba…

Un mundo fascinante, aterrador, alucinante, terrible, perturbador, pero sobretodo, absorvente.

Así es Internet.

Este blog, página web, sitio de Internet, lugar dónde escribimos, sitio de noticias, frikada… Sólo ha tenido un propósito desde que arrancase: que la gente conociese los riesgos del ciberespacio.

Iniciamos este proyecto sabiendo nada de la Red, ahora más de dos años después y muchas más horas de las imaginables invertidas en aprender sobre ella, únicamente sabemos un algo.

Nuestros conocimientos técnicos son limitados no, limitadísimos. Hay gente que no es capaz de hacer lo que sale en las películas, sino muchísimo más. Nosotros no somos uno de ellos.

De momento han sido quinientas -siendo concretos esta supone la 504- y no sabemos si habrá quinientas más. No sabemos si habrá dos años más. No sabemos que sucederá mañana.  Sólo sabemos una cosa, no nos ponemos límites.

Cuando hablas de esto con conocidos siempre suelen valorar tu éxito en función del número de seguidores en Twitter, número de “Me Gusta” en Facebook, número de seguidores en WordPress, número de visitas; pero siendo sinceros los números, solamente son números.

La verdadera recompensa llega cuando alguien que conoces conoce tu sitio, ha leído alguna de tus entradas o, en el mejor de los casos, ha puesto en práctica alguno de los consejos que de vez en cuando escribes. Esa sensación, ese joder si mis amigos me leen, es increíble.

Por ello, a ti que estas leyendo estas palabras, a ti que has compartido una noticia nuestra, a ti que le has hablado de nosotros a alguno de tus conocidos, a ti que entraste una vez y no has vuelto, a todos los que nos habéis visitado alguna vez, gracias.

Quinientas veces gracias.