Hace unos años, cuando perdíamos nuestro teléfono móvil, el riesgo al que nos veíamos expuestos era que la factura fuese astronómica si no éramos rápidos a la hora de bloquearlo unido al propio valor del terminal.
Hoy en día cuando perdemos el móvil o smartphone (llámalo X llámalo Y) no nos enfrentamos a una pérdida material u económica sino que, el valor del contenido que tenemos en el supera con creces el precio del mismo.