Hoy vengo a contaros algo de mi, hoy vengo a «hablar de mi libro», hoy vengo a celebrar algo que para mí es muy importante. Hoy, vengo a contaros que hace cinco años que nació Derecho de la Red.

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La historia del ojo da para otro post entero.

Realmente, la idea ya existía previamente como derechodelared.blogspot.es, pero fuese ese 11 de marzo de 2014 cuando me lancé y decidí convertirlo en algo más serio, algo más profesional, algo de lo que estar orgulloso.

La verdad que el cambio fue brutal. Para gustos los colores y, mi forma de escribir -si alguna vez se le ha podido llamar así- casaba mejor con la filosofía de la plataforma y, sobre todo, me permitía estar mirando las estadísticas a cada momento, al principio no pasaba más de dos horas sin mirar si alguien había mirado la página. Pero lo más importante fue lo que descubrí: el gusto por compartir conocimiento.

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No me refiero a mi persona o a la página, sino al ecosistema que había alrededor del mundo de la ciberseguridad que por aquel entonces no estaba tan de «moda» y era una disciplina muy poco conocida.

En ella hackers, abogados, perfiles más técnicos y menos técnicos… todos compartían lo que conocían y muchas veces -doy fe de ello- sin pedir nada a cambio. Twitter pasó de ser un medio en el que publicar las cosas que escribía a una plataforma de aprendizaje.

Indudablemente, ningún camino es de color rosa y este tampoco lo iba a ser. Como podéis imaginar, siempre que empiezas un proyecto, la gente tiende a desanimarte, a no prestarte la más mínima ayuda e inclusive, a reírse de ti.

A día de hoy, no ha cambiado mi percepción de lo que es esto. Una pequeña página en la que subo información y aún me sigo sonrojando cuando alguien me dice que lo lee, pero coño, ¡lleva cinco años activa!

Durante esos años he conocido a gente genial y estupenda pero nunca olvidaré a Jorge Oleaga. Cuando me pidió la oportunidad de escribir conmigo yo pensaba que estaba loco. ¡Alguien quería escribir conmigo! No os podéis ni imaginar la ilusión que me hizo.

A partir de ese momento, cuando alguien me ha pedido escribir conmigo se ha llevado consigo, daba igual si era una entrada, una línea o cinco post; mi eterno agradecimiento y una parte de mi corazón: Hanna Guijarro, Ale Cortés, Carlos Seisdedos, Ana Masedo, D » 4ndreé , Iván Portillo, Susana Claudio, Esther Diez y el equipo de GD Legal. Gracias.

El momento cúspide fue el año pasado cuando Susana González y el equipo de CONPilar me concedieron la gran oportunidad de dar la primera charla en nombre del blog y a la vez asistir a mi primera CON. Cosa que, gracias una vez más a ese pedazo de equipo, este año repito ponencia.

Ha llegado el momento de pediros perdón. No actualizo la página todo lo que debería, abandono las redes sociales durante unos días, no os trato como os merecéis. Os pido que me entendáis, es duro, tremendamente duro. Falta de tiempo, de motivación, de perspectiva… Y necesito desconectar.

Ha llegado el momento de desvelar el gran secreto…

Detrás de esto no hay un gran equipo ni grandes presupuestos. Únicamente estoy yo.

Y yo, Julio San José, quiero daros las gracias a todos los que alguna vez habéis leído el blog, a los que lo leéis a diario pero sobre todo a aquellas personas que me he encontrado por el camino y me han animado a seguir con ello -como el gran Karlagmu- ya que, cuando se hace duro o uno piensa en dejar de «dar la brasa» por estos lares siempre se acuerda de ellos.

Gracias.

J.

Extra. Se que os encantan los números como a mi y, por ello, os dejo las estadísticas del blog en estos cinco años.

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