El problema no es la app: es lo que viene después

La Comisión Europea ha presentado este miércoles su aplicación de verificación de edad para plataformas digitales. La presidenta Von der Leyen ha anunciado que está técnicamente lista y que estará disponible «muy pronto». «Las plataformas pueden confiar fácilmente en nuestra aplicación de verificación de edad, así que ya no hay excusas«, ha declarado. El objetivo declarado es proteger a los menores. El problema es lo que se está construyendo por debajo.

Cómo funciona, sobre el papel

El usuario descarga la app, la configura con su pasaporte o documento de identidad y ya puede demostrar su edad al acceder a servicios en línea. El sistema promete ser completamente anónimo, de forma que los usuarios demuestran su edad sin revelar ninguna otra información personal. La tecnología que hace posible esa anonimidad son las pruebas de conocimiento cero (Zero Knowledge Proofs o ZKPs), un mecanismo criptográfico que en teoría permite confirmar que eres mayor de edad sin revelar quién eres. Está construida sobre código abierto y los siete países piloto, entre ellos España, planean integrarla en sus carteras digitales nacionales. España ha participado desde el inicio: su herramienta, bautizada como Cartera Digital Beta, ha obtenido ya todas las certificaciones de seguridad requeridas y debería estar operativa antes de acabar el año.

Esto no es una app. Es infraestructura

Aquí está el problema real.

Esta app no es una herramienta aislada. Es el primer escalón del EU Digital Identity Wallet, la cartera de identidad digital europea que eIDAS 2.0 obliga a desplegar en todos los Estados miembro antes de finales de 2026. El sistema está diseñado para convertirse en el equivalente digital de tu documento de identidad físico, con usos que van desde acceder a servicios públicos hasta firmar documentos o acreditar la identidad entre fronteras. Von der Leyen lo ha confirmado sin querer al elegir su propia metáfora: la app se inspira en el certificado COVID. Lo que se presentó como temporal en 2021 se ha convertido en la base técnica de la identidad digital europea de 2026.

La EFF ha publicado análisis sobre la verificación de edad calificando estos sistemas exactamente por lo que son: sistemas de vigilancia. Su argumento es directo: cada método de verificación de edad exige que los usuarios entreguen información personal sensible que vincula su identidad offline a su actividad online.

Una vez que la infraestructura para verificar identidades en el acceso a servicios digitales está desplegada, expandirla a otros propósitos es trivial. Hoy es TikTok para menores de 16. Mañana puede ser cualquier plataforma, para cualquier persona, con cualquier justificación.

Lo que debes saber

Si esta infraestructura se despliega como está prevista, el acceso a internet en Europa dejará de ser anónimo por defecto. Necesitarás acreditar quién eres, con un documento emitido por el Estado, para acceder a plataformas que hoy son de acceso libre.

La protección de los menores en internet es un objetivo legítimo, pero no puede ser que por ese objetivo normalicemos y aceptemos una capa de identificación obligatoria sobre la red. La pregunta que hay que hacerse no es si la app funciona. Es quién decide, mañana, para qué más funciona.