Bulo. Bulo. Bulo. Bulo. Noticia Falsa. Bulo. Noticia Falsa. Bulo.

Esto es más o menos lo que te encuentras hoy en día cuando revisas tu teléfono y las redes sociales.

La manipulación de la verdad siempre ha sido un negocio lucrativo, pero paralelamente a ello, desinformar siempre ha sido el objetivo de todos aquellos que buscan alienar a la población.

Con unos niveles de información imposibles de procesar, si empezamos a ver que cada vez hay más noticias falsas, empezamos a dudar de la credibilidad de todo lo que vemos y como resultado, no nos creemos nada.

Es en este punto cuando aparecen los denominados como «fact checkers», cuya labor es contrastar información sospechosa o sobre la que tengamos dudas para decirnos si esta es verdad o no. Es decir, hacen una función de «garantes de la verdad» que como idea está muy bien, pero puede verse tergiversado.

Son servicios útiles, en los que rápidamente podemos ver si una información es falsa o no, pero nosotros debemos ir más allá y no satisfacernos únicamente con su decisión. Think further que dicen los ingleses.

Es en ese punto cuando debes buscar por ti mismo si la información es realmente veraz o no; porque tras el «fact checker» hay personas y, como todas las personas, pueden equivocarse y tu juicio no puede depender de lo que diga un tercero.

Tras el COVID19 nos vamos a enfrentar a una nueva realidad en la que, probablemente, cambiaremos los hábitos. Vamos a pasar más tiempo aún conectados, vamos a reducir contactos sociales y vamos a ser más vulnerables que nunca a campañas de desinformación que buscan manipularnos para modificar nuestras decisiones y conductas.

«Ten mucha pupila» decía siempre mi abuelo, y ha llegado el momento.

No puedes dejar que nadie te diga lo que es un bulo o no, ni que información es falsa o no. Porque si lo haces, estas dejando que esa persona / sistema te diga lo que es verdad o no, y esa decisión depende de ti.

Eres tú quien tiene la obligación de no creerse todo lo que lee y contrastarlo antes de reenviarlo y compartirlo. Eres tú quien tiene la obligación de protegerse y de pensar por si mismo y el sentido común te salvará de muchos problemas (tanto ciber como no).

Dan igual los colores, las banderas o las ideologías de quienes lancen la información falsa. Si no piensas por ti mismo, eres fácil de controlar.

Tenlo en cuenta.

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