Esta identidad virtual recreaba la apariencia de una niña filipina de 10 años.

Gracias a ella se logró llevar a la cárcel a un pedófilo en Australia e identificar a cientos de ellos en Internet.

El objetivo es promocionar el desarrollo de la investigación con la coordinación de la información y tecnología de Europa.

Los autores aprovechaban un servicio de chat anónimo, cifrado y desechable que permite crear “salas” a las que se accede bajo invitación, y cuyo contenido se destruye sin dejar rastro una vez que todos los participantes abandonan la conversación

Simulaba ser un adolescente en las redes sociales y pedía imágenes sexuales como parte de un intercambio, con la promesa de enviar luego fotografías de la supuesta menor bajo la que se ocultaba.