El peligro de las cadenas de mensajes.

A estas alturas de mi vida debería haber muerto unas 30.000 veces, llevo acumulados unos 500.000 años de mala suerte, soy responsable de la muerte de unos 20.000 gatitos y una innumerable lista de desgracias, todo por no reenviar las cadenas de mensajes.

Estas cadenas que circulan por WhatsApp, que no son otra cosa que buloshoax, llevan mucho más tiempo que la propia aplicación entre nosotros. Nacieron con la aparición del correo electrónico, posteriormente se “mudaron” a las redes sociales como Facebook o Tuenti – sí, antes de que fuese una operadora móvil era una red social muy popular entre adolescentes – pero han encontrado en la aplicación de mensajería instantánea su hábitat ideal.

Si eres de los que no es capaz de acarrear tantos años de mala suerte a sus espaldas como yo, deberías saber que si que pasa algo por reenviárselas a tus contactos y que el “por si acaso” no vale.

Estas cadenas normalmente tienen el objetivo de desinformar a los ciudadanos y/o hacer cundir el pánico entre ellos. Otras veces, se utilizan para engañar a las víctimas para que accedan a un enlace y faciliten información personal, se suscriban a servicios de mensajería premium o descarguen archivos infectados con malware.

Y tú, las reenvías “por si acaso” WhatsApp no se convierte en una aplicación de pago gracias a ese mágico mensaje…

Como se que te he convencido de que reenviarlas no es una buena idea, te dejo la infografía que ha desarrollado la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) sobre cómo identificar y actuar ante un posible bulo.

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Infografía | OSI