Hasta hace muy pocos años, si un abogado se hacía un perfil en LinkedIn daba a entender que estaba buscando trabajo. Pero eso ya forma parte del pasado.

Muchos abogados y despachos ya son conscientes del potencial de LinkedIn y Twitter y han empezado a contratar especialistas que se encargan de la gestión de estas redes (también en algunos casos, incluyen Youtube y Facebook) e incluso son los propios bufetes los que animan a sus abogados a crearse su propio perfil para difundir la marca.

Pero en estas redes es difícil encontrar a un abogado que quiera hacer una consulta sobre un asunto técnico a sus competidores. Vemos boletines informativos, fotos corporativas, entrevistas y artículos publicados en medios pero difícilmente se verá a un abogado que quiera hacer una consulta técnica a sus colegas de profesión. Ni siquiera en los grupos de LinkedIn.

Desde 2014 está funcionando Foxwordy, la primera red social privada para abogados donde tienen la oportunidad de hacer contactos, crear redes, compartir o solicitar información y hacer negocios. La particularidad de esta red social es que tiene en cuenta el factor de la privacidad, pudiendo tener conversaciones off-the-record. Se puede consultar un caso con otros abogados, pedir referencias de un abogado concreto, de la competencia, o de un cliente; todo de forma anónima.

En este sentido, LinkedIn o Twitter también permiten generar esa red de contactos pero son más vulnerables en relación a la seguridad de la información que se comparte.

En Estados Unidos, Foxwordy está creciendo discretamente en comparación con las redes sociales más generalistas.

El conocido directorio legal Chambers and Partners también intentó crear una red social aprovechando su valiosa base de datos de abogados y empresas: Chambers Connect. Los abogados que aparecían recomendados en este directorio recordarán esa invitación exclusiva a esta red de la que hoy no hay rastro. Sencillamente no funcionó.

En este caso, la red también permitía acceder a clientes para que estuviera más enfocado al negocio. Este primer intento les está permitiendo estudiar un segundo lanzamiento del producto: una versión mejorada de Chambers Connect. Será interesante poder valorar su aceptación ahora que las redes sociales ya están más integradas en las estrategias de despachos y marca personal de abogados.

A pesar del interés que pueda haber en el sector de cultivar una reputación basada en su interacción con sus pares, de momento parece que en España este tipo de redes enfocadas en el sector no despierta tanto interés. El único intento en España es Inicia Abogacía, creada por el Consejo General de la Abogacía Española, pero está más enfocada a estudiantes y graduados que empiezan a ejercer la profesión.

El abogado es un profesional con poco tiempo y hasta ahora, muy reticente al uso de redes sociales por cuestiones de privacidad y recelo personal. Además, el sector jurídico, en líneas generales, todavía sigue siendo escéptico en relación al potencial de estas redes para generar negocios significativos.

Veremos muchos avances relacionados con las estrategias de posicionamiento y de negocio en redes sociales: se han convertido en una herramienta de comunicación y negocio muy poderosa si las usamos con inteligencia.

Una de las pioneras en comunicación y marketing jurídico en España. He liderado el departamento de comunicación y desarrollo de negocio de prestigiosos despachos internacionales. Me apasiona todo lo relacionado con los redes sociales y el mundo digital.

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Una de las pioneras en comunicación y marketing jurídico en España. He liderado el departamento de comunicación y desarrollo de negocio de prestigiosos despachos internacionales. Me apasiona todo lo relacionado con los redes sociales y el mundo digital.

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