La Comisión Europea ha impuesto a Google dos multas por un total de 890 millones de euros.

La decisión, anunciada este 23 de julio, sanciona a la compañía por abusar de su posición dominante tanto en el buscador como en la tienda de aplicaciones Google Play. Es la primera gran sanción bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA) contra la empresa.

El reparto de la cifra no es simétrico. 460 millones corresponden a las prácticas en Google Search: la Comisión ha determinado que la compañía ha seguido dando preferencia a sus propios servicios (Shopping, hoteles, transporte, resultados deportivos) frente a comparadores y proveedores rivales que ofrecían resultados igual de relevantes.

Los otros 430 millones castigan a Google Play. Ahí la empresa impedía a los desarrolladores informar a los usuarios de que podían encontrar la misma aplicación más barata fuera de la tienda.

Lo que dice Bruselas

Teresa Ribera, vicepresidenta de Competencia, lo ha resumido con una frase que va directa al fondo del asunto: «los mejores productos deben triunfar por su calidad».

El resto de la idea, aunque no forme parte de la cita literal, es la que sostiene todo el expediente: no por pertenecer a la empresa que controla el escaparate donde se buscan.

Henna Virkkunen, vicepresidenta de Soberanía Tecnológica, ha sido más tajante todavía y ha exigido a Google «cesar estas prácticas y evitar repetirlas en el futuro».

Según la Comisión, el periodo infractor investigado va de marzo de 2024 a diciembre de 2025, prácticamente desde que las obligaciones de la DMA empezaron a aplicarse a los llamados «guardianes de acceso».

La respuesta de Google

Google no se ha quedado callado. Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de la compañía, ha respondido que la norma europea «sigue perjudicando el funcionamiento de productos cotidianos».

Ha ido más allá al acusar a Bruselas de forzar la eliminación de funciones que, según él, los propios usuarios valoran, incluidas funciones de búsqueda en tiempo real. Para Walker, la norma no persigue una competencia más justa sino, directamente, degradar el producto.

Y es que ahí está el pulso de fondo entre Bruselas y las grandes tecnológicas desde que la DMA entró en juego: lo que para la Comisión es dejar hueco a la competencia, para Google es desmontar features que ha tardado años en construir.

Un historial que ya roza los 10.000 millones

Esta no es, ni de lejos, la primera vez que Google se sienta en el banquillo europeo. El expediente se suma a una lista ya larga.

4.125 millones en 2018 por abuso de posición dominante con Android, confirmados en 2023 tras el recurso. 2.950 millones en 2021 por prácticas abusivas en publicidad digital. 2.420 millones en 2017 por favorecer Google Shopping en los resultados de búsqueda, confirmados en 2022.

Hubo también una cuarta, de 1.490 millones en 2019 por restricciones en AdSense, que un tribunal terminó anulando en 2021.

Sumando la de hoy, la cifra total que Google ha acumulado en sanciones de la Comisión Europea supera ya los 10.000 millones de euros.

Qué pasa si Google no cumple

La Comisión ha dado a Google un plazo de 60 días para corregir las dos infracciones.

Si no lo hace, se expone a multas coercitivas periódicas que pueden llegar hasta el 5% de su facturación mundial, un porcentaje que, tratándose de Google, convierte cualquier retraso en una cifra astronómica.