Considera que no se ha probado suficientemente la comisión de dicho delito al no estar constatado ni de manera indirecta que la voluntad del autor fuera tendente a querer incitar la comisión de delitos de terrorismo.
La autoridad italiana, que en 2016 inició dos investigaciones contra WhatsApp por presuntas violaciones del código del consumidor ordenó a la empresa pagar una multa de tres millones de euros, tal y como indica en un comunicado.

















